La contemplación, el viaje, la contemplación

Banca March y la Fundación Chirivella Soriano presentan la exposición ‘La pintura, el viaje, la contemplación. Fernando Zóbel, Jordi Teixidor, José María Yturralde’

• La exposición se inaugura el 5 de abril en la Fundación Chirivella Soriano y podrá visitarse hasta el 17 de junio de 2016.
• La muestra acoge una selección de obras de Fernando Zóbel, Jordi Teixidor y José María Yturralde, procedentes de diferentes colecciones, públicas y privadas.

“A veces los viajes nos recuerdan que la vida es mientras tanto”
Adolfo Bioy Casares

La exposición La pintura, el viaje, la contemplación. Fernando Zóbel, Jordi Teixidor, José María Yturralde, patrocinada por Banca March y organizada con la Fundación Chirivella Soriano (Valencia), podrá visitarse en la sede de esta última entre el 5 de abril y el 17 de junio de 2016.

La muestra acoge una selección de obras de Fernando Zóbel (Manila, 1924-Roma, 1984), Jordi Teixidor (Valencia, 1941) y José María Yturralde (Cuenca, 1942) procedentes de diferentes colecciones, públicas y privadas, entre las que destacan las de la propia Fundación Chirivella Soriano y las del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. La selección incluye pintura, escultura, obra gráfica, cuadernos de viajes y apuntes y diversa documentación.

La exposición
Los viajes –tanto vitales como artísticos– de los tres pintores protagonistas de esta muestra confluyeron en el encuentro de los jóvenes estudiantes Teixidor e Yturralde con Fernando Zóbel en la Cuenca de los años sesenta.

En 1961 el pintor Fernando Zóbel se instala definitivamente en España, en un momento en que el panorama cultural evidenciaba grandes carencias comparado con el internacional. Sin embargo, a Zóbel le sorprendió la calidad de las obras de la generación de pintores abstractos que aquí encontró, y comprobó que utilizaban el mismo lenguaje que muchos otros artistas coetáneos cuya obra había visto en centros de arte, galerías y museos europeos y norteamericanos. La llegada de Zóbel supuso un soplo de aire fresco para los artistas españoles de esos años. Comenzó a comprar obras y, en el momento en que reunió una colección considerable, empezó a plantearse la idea de formar un museo dedicado al arte abstracto español. El 1 de julio de 1966, con la ayuda de Gustavo Torner, se inauguró en Cuenca el Museo de Arte Abstracto Español. Un museo privado con vocación pública, pensado y diseñado por artistas al margen de la cultura oficial del momento: algo verdaderamente excepcional en la España de los años sesenta.
Una de las primeras decisiones de Zóbel fue nombrar a Jordi Teixidor y José María Yturralde, en aquella época estudiantes de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, como los primeros “conservadores agregados” del museo.

El hilo conductor de la exposición es, también, el equilibrio que se advierte en la pintura de los tres artistas entre el viaje, el conocimiento del mundo y el carácter contemplativo de la pintura. La pintura, el viaje, la contemplación. Fernando Zóbel, Jordi Teixidor, José María Yturralde comienza con una selección de 42 de los 133 cuadernosde apuntes de Fernando Zóbel, reflejo de sus viajes y de su visión del mundo. Viajero incansable, Zóbel comenzó a utilizar cuadernos de apuntes en diciembre de 1950 y no dejaría de plasmar sus impresiones en ellos hasta 1984, año de su muerte. Los cuadernos no sólo reflejan los continuos desplazamientos del artista, sino que representan una herramienta fundamental, inseparable de su práctica artística.

Para Jordi Teixidor y Jose María Yturralde, el tiempo pasado en Cuenca junto a Zóbel y Torner supuso una de las experiencias más significativas para su formación; tuvieron la oportunidad de conocer y aprender con los artistas del llamado grupo de Cuenca (Fernando Zóbel, Gustavo Torner, Eusebio Sempere, Antonio Saura, Antonio Lorenzo o Gerardo Rueda) y la posibilidad de convivir con las obras del Museo. Como ha apuntado el propio José María Yturralde en su libro Entropía: variaciones sobre la realidad (2012) “ahora me resulta extraño concebir el mundo del arte español sin aquel grupo de pintores de semejante nivel artístico e intelectual y que llegaron a ser la clave para establecer la modernidad en la plástica de aquella España provinciana de los años cincuenta y sesenta. Sin olvidar, claro está, la omnipresente influencia de uno de los más grandes pintores, Antoni Tàpies, de los escultores Oteiza y Chillida”.

La disponibilidad continua de Fernando Zóbel para “enseñar a ver”, siempre dispuesto a comentar las obras de los dos jóvenes artistas, el espacio de trabajo que les ofrecía el museo, el acceso a una biblioteca repleta de volúmenes y revistas internacionales, así como el contacto con artistas ya consagrados, resultó fundamental para la evolución artística de los dos estudiantes. Yturralde reconoce que en esta primera etapa pictórica, el comienzo de su obra, se adscribe a la abstracción geométrica. Por su parte, Teixidor entra también en el mundo de la abstracción tras el contacto con el grupo de artistas de Cuenca. Con el tiempo cada uno de ellos evolucionará y buscará caminos distintos.

Así, en 1967, Yturralde funda, junto con el crítico Vicente Aguilera Cerni, el grupo Antes del Arte y comienza a trabajar en la serie Figuras Imposibles, proyecto que continúa con una beca en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid y que culminará en 1973 con una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de la misma ciudad. Paralelamente, Teixidor, tras un breve paso por el pop, retornará a la abstracción después de descubrir el arte minimalista y la obra de Frank Stella. También en 1967 forma parte, junto con Yturralde, del grupo de artistas en torno a la Nueva Generación y,tras un viaje a París en el que entra en contacto con el grupo Supports-Surfaces, su obra redescubrirá la pincelada y la materialidad del lienzo.

En 1974 y 1979, respectivamente, Yturralde y Teixidor son becados por la Fundación Juan March para continuar su formación en Estados Unidos. Yturralde es admitido en el Center forAdvanced Visual Studies (MIT) de Boston y Teixidor se instala en Nueva York, donde entra en contacto con el expresionismo abstracto y, especialmente, con el arte de Barnett Newman. En los últimos años setenta, Teixidor comienza a trabajar en obras monocromas o divididas en dos franjas de color, en las que desarrolla una pintura de superficie, de ritmos y gamas cromáticas. En 1982 regresa a Madrid y a principios de los noventa se inicia de nuevo en la recuperación formal ausente de toda referencia. En el caso de Yturralde, durante los años ochenta se produce en su pintura un retorno a los soportes y canales pictóricos. Posteriormente realiza las series Preludios, Interludios y Postludios, etapa que finaliza con una exposición en Nueva York en la Gering& López Gallery. En la actualidad trabaja en la serie Enso, basada en la idea oriental de infinitud, trascendencia y vacío.
La pintura, el viaje, la contemplación. Fernando Zóbel, Jordi Teixidor, José María Yturralde es, pues, una exposición que presenta el equilibrio alcanzado por cada uno de sus tres protagonistas entre dos categorías tan universales y aparentemente enfrentadas como relacionadas entre sí: por un lado, la “blanda relajación de los nexos” (Claudio Magris) con lo real en que consiste todo viaje, razón por la que lo asociamos con la distracción, el escapismo y el divertimento; y, por otro lado, la serena conexión con lo espiritual en la que parece consistir lo que llamamos contemplación. Esta aparente paradoja aparece resuelta tanto en la visión de los tres como en su práctica artística y en el efecto que ejercen sus obras sobre el contemplador exigente: a pesar de su intensa diferencia y su variedad, todas ellas poseen el raro y sofisticado halo de esa especie de transporte hacia la contemplación en el que tantos maestros, antiguos y modernos, han hecho consistir la pintura.